El Bordado: Patrimonio Cultural Inmaterial

 

El patrimonio cultural inmaterial está integrado por «los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana.», según especifica la Convención para la salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial aprobada por la UNESCO en el año 2003 y ratificada por el Estado Español en el año 2006, formando parte de su ordenamiento jurídico.

El 23 de junio de  2022  EL BORDADO POPULAR EN LA SIERRA DE FRANCIA fue declarado BIEN DE INTERES CULTURAL INMATERIAL , BIC, POR LA JUNTA DE CASTILLA Y LEON .

ACUERDO 147/2022, de 23 de junio, de la Junta de Castilla y León, por el que se declara «El bordado popular salmantino en la Sierra de Francia», Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial.

La historia es larga, como largo ha sido el tiempo en que se construyen los hechos culturales que hoy nos diferencian a unas zonas de otras. La SIERRA DE FRANCIA no es hasta 1833 cuando pasa a formar parte de la provincia de Salamanca, en la región Leonesa administrativamente. Antes los pueblos que la conforman hoy como comarca formaban parte de condados y marquesados, Condado de Miranda del Castañar, Marquesado de Valero o algunas, como al Alberca, eran villas de realengo, o como San Martín del Castañar dependiente de obispado. La Sierra de Francia mantiene hasta hoy un dialecto propio derivado de la lengua leonesa, según Llorente Maldonado de Guevara. Lo que conocemos como provincia de Salamanca es una creación administrativa y contiene en su seno una rica diversidad natural y cultural. Los bordados más antiguos de lo que se conoce hoy como Bordado Popular Serrano se mantienen en colecciones museísticas y las piezas en colecciones privadas locales en suficiente abundancia, solo se encuentran en las arcas de los pueblos de la Sierra de Francia y hay que decir, que no en todos, siendo las villas de Mogarraz y La Alberca donde más piezas testigo existen.

Según hemos visto antes, la definición de lo que es PATRIMONIO  CULTURAL INMATERIAL para la Unesco y para España tienen en cuenta su pervivencia en COMUNIDADES en grupos humanos que poco tienen que ver con las demarcaciones administrativas actuales.

Va a ser en el S.XX cuando se empiecen a fijar las instituciones en las artes populares, siendo su segunda mitad, donde se afiance de manera rotunda el gusto por el folklorismo. Los trajes regionales salen de arcas y son, en algunos casos muy pronunciadamente, reformados y enriquecidos. Y mientras, el bordado popular se seguía bordando de madres a hijas en la Sierra de Francia.

Existe hoy pues una disputa entre los estudiosos de las artesanías, los etnógrafos, sobre si este bordado se debe catalogar como salmantino o serrano. Angel Carril, Antonio Cea, Luis Cortes Vázquez, dejaron indeleblemente en sus bibliografías sobre este tema, que era serrano. De cualquier forma es, desde el S. XIX  y hasta la segunda mitad del S. XX , en la Sierra de Francia donde su universo iconográfico y sus técnicas permanecen de manera popular vivos, es decir, sin que las instituciones impulsaran su enseñanza, que no se hace hasta los años 80 y 90 del S. XX.

El 23 de junio de  2022  EL BORDADO POPULAR EN LA SIERRA DE FRANCIA fue declarado BIEN DE INTERES CULTURAL INMATERIAL , BIC, POR LA JUNTA DE CASTILLA Y LEON .

ACUERDO 147/2022, de 23 de junio, de la Junta de Castilla y León, por el que se declara «El bordado popular salmantino en la Sierra de Francia», Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial.

Así encontramos en La Alberca bordados actuales con técnicas muy caladas (economía de tiempo y material) y en Mogarraz, dicho por sus mismas bordadoras que llevan más de 45 años “cosiendo” van aligerando los motivos decorativos.

Esta evolución lleva la lógica ineludible de los tiempos, las lujosas colchas en sedas, cuajadas de motivos, que se bordaron algunas durante años, solo salen del envoltorio al fondo de las arcas para el día señalado Del Corpus en La Alberca y Mogarraz, y eso sí,  colocándolas un ratito antes de que la procesión pase por delante del balcón y quitándola de corrida porque, según Pilar (Mogarraz) “ El sol las come”.

Tampoco se donan tan fácilmente para exposiciones vivas, porque “los locales municipales tienen siempre mucha humedad y luego vienen con manchas y oliendo a moho “, según la misma bordadora. Son joyas, y como tal son tratadas.

Ya no se presenta en las casas el ajuar de la novia (no se elabora de hecho), ya no se engalana la casa cuando el señor párroco viene a dar la extremaunción. Paños grandes y pequeños reposan en las arcas sin razones para salir de ellas.

El Bordado Popular Serrano refleja la evolución del poblamiento de estas tierras, su idiosincrasia particular, con motivos propios de las grandes civilizaciones orientales antiguas y formas de hacer de la maestría textil de Alándalus. Sentimos orgullo hoy con la arquitectura mudéjar, sus artesonados y su fábrica, con la loza mudéjar, la maestría en su oficio y la originalidad árabe, pero a veces olvidamos que durante muchos siglos, los menesterosos, los artífices, los artesanos fueron precisamente más abundantes entre moriscos y judíos.

A fuerza de no estimarse ni ser necesario se debilita. En los últimos tiempos asistimos a una disminución del tamaño de las piezas que se bordan, para las colchas por ejemplo, las mujeres serranas ya no lo bordan a hilos contados, sino que, las  que utilizan ahora, de algodón, llevan sobrepuestos con un motivo central y grecas en los bordes. Economía de medios.

Los grandes reposteros o paños funerarios de seda aparecen enmarcados dentro de las casas, pero lo que bordan últimamente es solo un motivo central de “bicho” con algunas ramificaciones vegetales, son en realidad piezas muy pequeñas.

Sin poder determinar sus orígenes si somos capaces de hablar de una unidad en su elaboración material: el ataurique vegetal que sigue centrando los animales, lotos, palmetas, tulipanes, los elementos zoomorfos  con collarín, la profusión de puntos que dividen los  elementos, el eje de simetría , el estilo a la morisca que rezuma al verlo.

Sin duda descubrimos hoy en la Sierra de Francia dos escuelas, La albercana, más estilizada, con menos horror vacui, en tonos asalmonados y con más puntos que lucen vanos, espacios en el propio punto sin bordar, quizás influenciada profundamente por la estilización sufrida en la década de los años 40 del siglo pasado cuando, de la mano de Maurice Legendre se creó un taller que bordaba “para Madrid”.

Por su parte en Mogarraz  los cinco colores típicos siguen apareciendo y parece que por influencia de La Alberca se introdujo el salmón. Lo que ya no se borda es en negro, pero en este color encontramos las piezas más antiguas.  El resto de pueblos de la Sierra pertenecen más bien a la escuela de Mogarraz y posiblemente gracias a la labor de la Diputación de Salamanca y a Carmen Requejo, muchos pueblos de la provincia aprendieron el de La Alberca.

En la actualidad su icnografía ha saltado del lienzo y se extiende en todos los ámbitos como seña de identidad, hoteles, restaurantes, tiendas, productos agroalimentarios, trabajos en madera, vidrieras, estandartes, artesanos y artistas recuperan y rediseñan su iconografía.

El Bordado popular de la sierra de Francia es único por la profusión tanto de sus técnicas y puntos y por su particular mundo iconográfico reflejo de la cultura de la zona geográfica de referencia y de sus pobladores, que no olvidemos fue zona de moriscos y alhamas judías y después y durante fue un importante núcleo arriero, trajinante, portadores de cultura e influencias en los objetos que traían de vuelta a la sierra.

El Bordado Popular Serrano mantiene los elementos para poder ser declarado Patrimonio Cultural  Inmaterial de la Humanidad por la Unesco:  es tradicional, contemporáneo y viviente; integrador , representativo y basado en la comunidad.

Hoy es un patrimonio cultural inmaterial , vivo y en evolución.